Escuela de violines

Nuestro proyecto

    En un entorno sociocultural como el que rodea al CEIP Adriano del Valle es necesario proponer al alumnado y a sus familias horizontes de excelencia educativa. La Escuela debe ofrecer siempre una ventana en la que mirar al mundo como una realidad que necesita ser transformada, mejorada. Una realidad que necesita que hombres y mujeres pongan su esfuerzo, su conocimiento y su voluntad en conseguir sociedades en las que gane el terreno la convivencia, la tolerancia y el respeto a todas las identidades culturales. Educar soñadores y soñadoras capaces de asumir esos retos, y solventes para afrontarlos, es una de las tareas más hermosas que, como docentes, tenemos encomendadas.           

    En estas coordenadas surgió la idea inicial de ofrecer a los alumnos y alumnas de altas capacidades la posibilidad de aprender a tocar el violín durante la jornada escolar. La propuesta es totalmente voluntaria para los alumnos, debe contar con el visto bueno de las tutoras, y el compromiso de la familia en mantener la continuidad en el trabajo, la fidelidad en la asistencia y el cuidado del instrumento.

     Poco a poco fueron apareciendo por el centro pequeños violines donados por particulares, así como familias vivamente interesadas en que sus hijos/as aprendieran a tocar el instrumento. Se decidió abrir la oferta a los alumnos que demostraban interés, y empezó un goteo continuo de peticiones a las que se daba respuesta como se podía: faltan instrumentos y tiempo de atención a los alumnos. 

     Nuestra pequeña iniciativa tenía en torno a cuarenta participantes de todas las edades. Empezamos trabajando con voluntarios, después nos acogimos a distintos proyectos para financiar la actividad; proeducar, Impulsa 1 innovación, Impulsa2...

        La respuesta del alumnado y las familias ha sido sorprendentemente buena. Al interés que ponen unos en mejorar sus destrezas musicales, se une la fidelidad de las familias a su compromiso, que ha incidido directamednte en el descenso del absentismo del alumnado que participa en el programa. Las familias expresan que han mejorado las expectativas sobre lo que son capaces de hacer y conseguir. Sienten que el colegio amplía sus horizontes. 

       Sin recursos, el aprendizaje del violín puede convertirse, a pesar de sus probados beneficios para el desarrollo cognitivo y emocial, en una actividad elitista. Esta es la razón por lo que cada curso nos esforzamos en seguir consiguiendo fuentes de financiación.